Sentido o sensibilidad

Sentido o sensibilidad

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Entiendo que el paso de los años nos endurece, nos inmuniza frente a situaciones que en un principio no resultaban cómodas permitiendo afrontarlas con otro ánimo y confianza. Pero en ocasiones la dureza no se traduce en el sentido de fortaleza o resistencia.

En ocasiones el tiempo endurece los sentimientos y nos aleja de los demás haciendo perder la empatía si es que se tuvo en algún momento

Hay quien por no querer ver sus propias debilidades, por no enfrentarse a sus miedos o protegerse de fantasmas, construye muros que le distancia del resto de la humanidad. Lo que ocurre es que por protegerse crean una coraza tan dura e inescrutable que les hace perder la perspectiva y curiosamente, provocan en los que se encuentran al “otro lado del muro” esas sensaciones y sentimientos de los que uno pretende escapar.

Hace poco una persona que quiero mucho recibió una demanda del juzgado de familia por modificación de medidas. Se pedía una modificación en la cuantía de la pensión que percibía desde su divorcio. Lo “bueno” es que se demandaban a los hijos, ya mayores de edad y emancipados a los que también afectaba en su día. Palabras como: “pudo haber buscado un trabajo después del divorcio, se demanda a los hijos…” provocaron un desgarro y desazón enormes.
Entiendo que quien lo redactó está acostumbrado a usarlas sin un mínimo de afecto puesto en ellas. No ocurría lo mismo en quien lo leía.

Resultó que quien redactó ese escrito debió usar una plantilla de corta y pega universal para esos “casos”. Lo que ocurre es que no le preocupó lo más mínimo “ese caso” en concreto donde después de un matrimonio de más de 30 años sin trabajar (porque enamorarse de alguien y compartir vida, hipoteca, educación de hijos, proyecto vital y profesional, sin más cualificación profesional que la de madre y esposa no se acepta como “trabajo”), encontró de lo más lógico que con más de cincuenta años buscara trabajo. Cosa que hizo, porque lo había hecho toda su vida, solo que antes sin cobrar y sin salir de casa, claro.
Y lo de demandar a los hijos, pues también debió resultarle cómodo, total suyos no eran así que…además si para el que lo escribía era de lo más “normal”, ¿cómo no iba a serlo para quien lo recibiera?.

¿SENTIDO O SENSIBILIDAD?

Y digo yo, ¿tanto nos inmunizamos, es que tanto nos cuesta salir del camino que ya conocemos?. Porque de verdad que aquí no se trata de entrar a razonar la conveniencia o no de adaptar la cuantía, que lo era. Sino de la manera en la que se hizo.
Y de reflexionar un aspecto. Si la realidad es que esa pensión se debía modificar, ¡por qué no hacerlo con un poco de sentido… y sensibilidad!. El juez no se va a entretener en historias rocambolescas. Si la historia está bien contada desde luego que suma puntos a su favor. El juez va a ver el fondo del asunto, las normas que se van aplicar.  Además estoy absolutamente convencida que muchos abogados hablan desde sus propias experiencias y con una libertad gratuita olvidando las consecuencias de formularios “temerarios”.

Detrás o delante de un formulario puede haber personas con emociones que no saben cómo manejar, cómo sujetárselas dentro del pecho ni dónde las sienten realmente, si en el corazón o en sus vísceras.

En este caso ya no había interés por recuperar una relación rota que sin embargo, dejó un enorme vacío y un silencio ensordecedor que una demanda sin sensibilidad se encargó de remover.

Era una cuestión de sensibilidad, educación, respeto por el otro y economía. Si, economía…

Porque si ya no hay que ganar nada sí entiendo que al menos no había por qué perder más…

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  1. 9 Julio, 2015 at 11:20 am

    Solo puedo decir que amén. De las pocas cosas que recuerdo de la carrera era la definición de justicia de Ulpiano “Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi”. Y digo yo que si el saber es lo que uno recuerda cuando ha olvidado todo lo que aprendió de memoria, esto debe ser conocimiento en estado puro. Por desgracia Ulpiano no llegó a ver la deshumanización del mundo, no vio cuando la justicia se convirtió en derecho, llevándose consigo “el dar a cada cual lo que se merece”. Los procedimientos, la falta de tiempo, la sobrecarga en los juzgados, la falta de enjundia jurídica de muchos profesionales del derecho, etc…han llevado a que se traten todos los casos igual. La labor de un jurista, ya sea abogado, juez o fiscal debería ser alta costura; sin embargo se ha convertido en prê à porter, y ya, salvo en contadas ocasiones, no se elaboran trabajos a medida sino que se corta y pega…como si todos usáramos la misma talla. Cierto es que hay que comer y pagar facturas, y muchos abogados rasos no tienen tiempo para ciertas cuitas… pero si tengo que elegir, prefiero acudir a un profesional que lleve a mi, mi caso, mi problema y mis circunstancias, no quiero que me regale su trabajo ni favores, quiero SU TRABAJO. Mi vecino tendrá el mismo problema que yo, pero yo no soy él, ni el yo. Pero ¿quién se molesta en darnos a cada uno lo que nos corresponde, nos guste o no? …

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